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Samantha, Natalia y el circo del Profesor Jirafales.
Corría el año 1996 cuando la Policía detenía al manager de Maradona, Guillermo Coppola, El Guille, el Guillote,.. ese simpático amigo fiestero de los niños. En su lujoso departamento dijeron haber encontrado un paquete con 500 gramos de harina triple cero, sustancia que, junto a las pastillas de carbón, consumía la gente de aquella telenovela que hizo furor en los mediodías maurovialeros y que todas nuestras madres/tías/abuelas seguían atentamente.
Entre los personajes que protagonizaban la novela, se destacaron dos chicas de honorable reputación: Samantha Farjat y Natalia de Negri. La verdad no se muy bien cómo ni por qué llegaron a donde llegaron, porque si vamos a ser realistas, Cacho Rubio en portaligas es mas lindo que Samantha y Hugo Moyano es menos ordinario y bruto que Natalia. (Ya se lo que están pensando, pero seguro que deben haber chicas peteras mas lindas que estas dos)
Samantha la que toda la noche se la aguanta y Natalia anduvieron de programa en programa: residían en lo de Mauro, pero también pasaron por lo Chiche Gelblung, Mariano Grondona, Hugo Lamonica y hasta en Tiempo de Siembra con Pancho Ibañez. Siempre acompañadas de un gran número de payasos como María Fernanda y su madre, La Momia, Jacobo, el Yayo, Vanesa Show y el payaso Firulete.
Nuestra patética televisión que nunca se aprovecha de nada, les cedió un espacio (mas todavía, si señor) y debutaron como “actrices” en el programa de Gasalla en el sketch de las empleadas públicas. De ahí a la verdadera fama, el teatro: Samantha hizo una inololvidable temporada en Mar del Plata --> eso fue irónico. ¿Con quién? Con Adriana Aguirre, su marido imitador de Sandro y... gran elenco. ¿? Mientras tanto Natalia desplegaba todo su talento con el micrófono en la mano, cantándonos un bonito tema que decía masomenosasi:
¿Quién me la puso, quién me la puso? Es lo que quiero saber... (si, me la sé, y cual es?)
En fin gente, por suerte nos libramos de todo ese circo ridículo que armaron los medios, farandulizando un asunto que era un poco mas grave, como el consumo y venta de harinas de trigo triple 0 y demases sustancias ilegales que tal mal nos hace al colesterol.
Se rumorea por ahi que Samantha vió la propaganda del Curso de IADE para reparar aires acondicionados y encontró su vocación. Se la puede ver por las calles de la Recoleta
en su Renault 4L y trepándose a los edificios. (en algún lado se tenía que trepar)
En cambio Natalia se dedicó a la vida familiar y a ejercer su vocación de ama de casa. La podemos ver en el
almacén de Don José, con 83 kilos de más, batón, ruleros y ojotas peleando por el precio de la polenta mágica.
Soy Samantha y tomo
para no enamorarme
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